La verdadera historia de las calabazas de Halloween

Cuando pensamos en Halloween, una de las primeras imágenes que vienen a la mente son las calabazas iluminadas con rostros terroríficos. Sin embargo, pocos saben que esta tradición no comenzó con las calabazas, sino con un vegetal mucho menos atractivo: el nabo. Este dato curioso es muy poco conocido y es clave para entender el verdadero origen de una de las costumbres más populares de Halloween.

Halloween y su conexión con el Samhain celta

Antes de convertirse en la fiesta comercial que conocemos hoy, Halloween nació como una celebración celta llamada Samhain, que marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno. Los celtas creían que durante la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se hacía más delgado, permitiendo que los espíritus regresaran a la tierra.

Para ahuyentar a los fantasmas malignos, se encendían hogueras y se dejaban ofrendas. Con el paso del tiempo, surgió la costumbre de tallar vegetales y colocar dentro luces que funcionaban como linternas para espantar a los malos espíritus. Y aquí es donde entra en escena el nabo.

Los “turnip lanterns”: las primeras linternas de Halloween

En Irlanda y Escocia, los campesinos tallaban nabos, remolachas y otros tubérculos para crear figuras grotescas. Dentro colocaban brasas encendidas o velas pequeñas que iluminaban los agujeros tallados en forma de ojos y boca. Estas linternas de nabos eran conocidas como turnip lanterns.

Su objetivo era doble: servir como faroles para iluminar los caminos en las noches oscuras de otoño y, al mismo tiempo, proteger a las familias de los espíritus errantes que buscaban atormentar a los vivos.

La leyenda de Jack O’Lantern

La tradición de tallar nabos también se relaciona con la leyenda irlandesa de Jack O’Lantern. Según el mito, Jack fue un hombre astuto que engañó al diablo en varias ocasiones. Como castigo, cuando murió no fue admitido ni en el cielo ni en el infierno. Vagaba eternamente con un carbón encendido que colocó dentro de un nabo para iluminar su camino en la oscuridad.

Este relato se convirtió en parte esencial del folklore celta y más tarde en la explicación popular de por qué la gente hacía linternas en Halloween: para recordar a Jack y mantener alejados a los espíritus.

¿Por qué se cambió del nabo a la calabaza?

Cuando los inmigrantes irlandeses llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX, se encontraron con que los nabos no eran tan abundantes ni fáciles de trabajar como en su tierra natal. En cambio, las calabazas eran enormes, abundantes y mucho más fáciles de tallar.

Así, la calabaza reemplazó al nabo y se convirtió en el símbolo por excelencia de Halloween. El cambio fue tan exitoso que hoy en día casi nadie recuerda que la tradición comenzó con otro vegetal mucho menos llamativo.

Una curiosidad poco conocida que cambia la percepción de Halloween

Las calabazas de Halloween son un fenómeno cultural fascinante. No siempre estuvieron presentes en la fiesta: fue la migración y la adaptación cultural lo que consolidó su lugar en la celebración moderna.

Hoy, cuando vemos una calabaza tallada, en realidad estamos viendo una versión evolucionada de los antiguos turnip lanterns que acompañaban a los pueblos celtas hace más de 2,000 años.

Conclusión

La próxima vez que veas una calabaza iluminada en Halloween, recuerda que estás viendo el resultado de siglos de historia y de migraciones culturales. Lo que hoy consideramos un símbolo clásico, comenzó con un humilde nabo tallado en Irlanda para espantar espíritus. Este tipo de curiosidades hacen de Halloween una festividad mucho más rica y sorprendente de lo que imaginamos. No es solo una festividad de disfraces y dulces: es también una ventana a tradiciones ancestrales que siguen vivas en cada linterna encendida.

Créditos: Imagen tomada de internet
Compartir:
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *